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Camins d’aigua

Ja pot venir el drac 02

 

Divendres i la nostra segona proposta de cara al dia del llibre. Fa un any, en Raimon Portell em va sorprendre amb Camins de Nit i ens deixava un tastet de l’inici del segon llibre: “Tot és música. La pols del camí, les mares d’esbarzers, el gust dels nabius, la brisa entre els avets.” I ens deixava amb les ganes de continuar llegint aquesta trilogia, la llum d’Artús.

Camins d’aigua va arribar la setmana passada i em va tornar a acompanyar a Bolonya. El desig d’obrir-lo i la por que aquesta segona part no m’agradés tant com la primera. Però, però, en Raimon ho ha tornat a fer o, diria més, en Raimon s’ha superat.

Acabes Camins de nit i deixes a la Rut a Montsegur, al Marc l’anxova recuperat i al Corsó a punt de deixar el castell de Montsegur. Els personatges queden detinguts, com menjats per la boira que de ben segur envolta el castell. Moltes preguntes al cap. Moltes incerteses compartides entre el lector i la Rut.

Obres Camins d’aigua i no només que comences en un escenari diferent sinó amb un personatge del tot desconegut, en Iazu, un jove romí que fa un debut complicat a la trilogia (no faré spoiler).

I sense cap mena de dubtes, la ploma del Raimon ja et sedueix. Vols saber més del Iazu, vols recuperar la Rut, el Marc, Montsegur i el rescat del pare de la Rut. I allà que et porta l’autor, la prosa, la forma de narrar, la història mateixa.

Dos personatges nous, en Iazu i la Raquel que entren en acció, en Marc i les seves peripècies, una acció que s’accelera amb espies, batalles, traïcions i un ós bru, en Corsó que es creix i que comences a intuir que serà vital pel desenllaç de la trilogia i una petita protagonista tan gran, tan fora els estereotips, valenta amb feblesa i feble però sencera. Tot això és camins d’aigua.

Camins d’aigua supera camins de nit, i a més, està fet de tal forma que si no has llegit camins de nit, ho puguis fer -hi ha un petit resum al mig d’un dels capítols que ajuda al lector-  però també, et fa “obrir la gana lectora” i cauràs a llegir la primera part.

Camins d’aigua és un llibre ple de literatura, d’aquella que t’agafa i no et vol deixar i tu no vols deixar. Sense oblidar al lector juvenil, però tractant-lo d’igual a igual i amb tot el respecte que es mereix. I una porta al lector adult, perquè descobreixi la bona literatura juvenil.

Un altre cop, gràcies Raimon. Gràcies per la Rut, en Corsó -definitivament s’està convertint en el meu personatge favorit-, en Marc, la boscana, la Marion, en Marc, en Iazu, la Raquel i tot l’univers Artús. Gràcies per les paraules als agraïments, de cor. I endavant, que volem llegir ben aviat la tercera i última part d’aquest llum d’artús. Bravo!

I ja podem avançar l’inici de la tercera part: “El funcionari va llegir, un per un, els noms inscrits al llibre de comptabilitat. A mesura que els anava citant, els homes, les dones i els nens deixaven l’equipatge al munt i abandonaven l’andana.”

–>Camins d’aigua. Segona part de la trilogia la llum d’artús. Raimon Portell. 2018. Barcanova.

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La entrada de Cristo en Bruselas

“Todo piantado es cronopio”

Julio Cortázar

Es viernes y tenemos lectura de la semana: La entrada de Cristo en Bruselas de Andrea Antinori, traducción de Isabel Borrego del Castillo, editado por Libros del Zorro Rojo.

La entrada de Cristo en Bruselas  (con un clic sobre el nombre del cuadro lo pueden ver) es un cuadro del pintor belga James Ensor (1860-1949). El cuadro, de grandes dimensiones, se puede ver en el Paul Getty Museum de Los Ángeles. Pero no todo fue un camino de rosas, ni una entrada triunfal, para este cuadro. Por muchos años fue un cuadro maldito. Una locura de Ensor, precursor del expresionismo, pero hijo de todas las escuelas de la época sin estar adscripto a ninguna de ellas. Ensor es todo y nada a la vez. Y un provocador, ante todo. Todas las ciudades, las grandes -y muchas pequeñas- pretenden convencernos de que son el ombligo de mundo, que por ellas ha pasado la Historia del mundo dejando huella. No nos olvidemos que el Tibi Dabo de Barcelona recibe ese nombre porque en unas de las tentaciones del Diablo a Jesús, le dijo: “TIBI omnia DABO si cadens adoraveris me (te daré todas estas tierras -señalando la ciudad de Barcelona- si me adoras a mí. ¿Historia, invención? Cada uno que llegue a sus conclusiones, sólo decir que, en el año del retiro al desierto para preparar su misión, Barcino no existía, sólo había un poblado íbero y estaba más próximo a Montjuïc (el monte de los judíos).

Pero centrémonos en Bruselas, ¿qué le faltaba a la ciudad hacia el año 1888, año de la realización del cuadro? Le faltaba el elemento cristiano, el momento revelador. Y Ensor, que era un provocador, no tiene mejor idea que centrar la entrada triunfal de Cristo -que da inicio a la semana santa, es el domingo de ramos- que en medio de un carnaval en Bruselas. Con su banda, su confeti, sus bufones, y un Cristo alzado a lomos de un burro con corona y todo, y esa sensación de caras grotescas desfiguradas, de anonimato, de cosa efímera. En una esquina se puede leer: “Viva Jesús, rey de Bruselas” y en otra pancarta “Fanfarrias doctrinosas, siempre exitosas”.

El cuadro de Ensor deja muchos más interrogantes. Abre tantas lecturas visuales y te explotan tantas preguntas que para hacerle justicia tendría que escribir hojas enteras sobre este cuadro (que muchos años durmió sin que nadie pudiera verlo).

El autor Andrea Antinori (Recanati, Italia, 1992) parte de este cuadro para crear una historia. ¿Cómo llego Cristo a Bruselas? ¿Qué pasó? ¿Quién organizo todo el sarao? ¿Cómo se repartieron las cartas? ¿Quiénes fueron los invitados más notables? Mientras se preparaba todo, ¿a qué dedicaba Cristo el tiempo libre? ¿Cuánto duró la farra? Y una vez que Cristo entró en Bruselas, ¿qué pasó después?

Antinori plantea un relato para reírse hasta que te duela la panza, retomando la irreverencia de Ensor, 130 años después. Dejando pequeños detalles, aquí y allá, un cesto en el desierto que desaparece en el mar; un alcalde un poco inútil para la política, pero un verdadero crack para organizar eventos multitudinarios; una especie de bufón oriundo de Amberes que acabará con una tarea interesante; una gran, gran orquesta, una visita por la ciudad de Bruselas un tanto confusa -o confundida-; un sombrero de flores que adornará la cabeza de un personaje; una carta con un remitente que te dibuja una sonrisa en la boca -por esas ganas de provocar que las neuronas se muevan-; Magritte, si el de la manzana en la cara; y confeti, mucho confeti.

Antinori nos pone a prueba. Y eso siempre se agradece en un mercado que por momentos parece estar escupiendo novedades sin sentido, tan digeridas y tan dirigidas que te asaltan tantas dudas sobre tu papel de LIJbrero.

Bravo a este joven autor, talentoso a decir basta y que ahora mismo me pongo a seguir por todas las redes sociales (y que acaba de publicar también con A Buen Paso, ilustrando un libro de Mar Benegas, Blanco como la nieve.)

Y gracias a Libros del Zorro Rojo, por el reto de molestar al lector, de buscar dónde están las cosquillas de las neuronas y por dejarnos recomendar joyas como esta entrada de Cristo en Bruselas.

Y si me permiten, algo muy personal, gracias Piu, por las risas, las lecturas en voz alta en los lugares más impensados y esos abrazos de quererse tanto.

Y una última cosa, como dice mi amado Julio, todo piantado es cronopio, Ensor es cronopio, Zorro rojo es cronopio y Piu es cronopio. Y una última aclaración, piantado en lunfardo es loco.

–>La entrada de Cristo en Bruselas. Andrea Antinori. Traducción Isabel Borrego del Castillo. Impreso por Esperia -Italia-. 2018. Edita libros del zorro rojo.

–>L’entrada de Crist a Brussel·les. Andrea Antinori. Traducció David Paradela López. Imprès per Esperia -Itàlia-. 2018. Edita libros del zorro rojo.

 

 

 

 

 

 

Frank

Es martes y tenemos lectura de la semana

“A nuestros abuelos los obligaron a luchar.

A nuestros padres los obligaron a olvidar.

A nosotros nos toca recordar el pasado

para mirar al futuro.”

Frank. Ximo Abadia. 2017. Dibbuks

Hace unos cuantos la periodista Sílvia Marimón publicaba un artículo en el diari Ara sobre este libro y afirmaba: “informar no es adoctrinar”. Afirmación con la que estoy totalmente de acuerdo.

En mi primer día en la universidad, en la carrera de historia, nos enseñaron que la historia es objetiva, pero después de muchos años de ese primer día, sigo pensando que no. Es objetiva en cuanto a los hechos, a lo que afirmen o tiren por tierra las fuentes documentales, pero siempre tiene un punto de subjetividad, y ese punto es quién explica la historia. ¿Quién crea ese discurso? Y muchas veces la historia la escriben los que ganan, y quienes ganan borran del mapa a los vencidos, a las minorías y crean un discurso para borrar, para distorsionar las interpretaciones de unos hechos. Por eso es tan importante quien nos cuenta la historia.

Siempre tuve una afición personal por la historia contemporánea y un especial ojo con la historiografía, quien aguanta el relato de esos hechos y quien da su discurso. Suerte que la historia no sólo la cuentan los historiadores. Y hoy, la lectura de la semana, va de eso. ¿Quién nos cuenta un pasado, próximo y qué relato hilvana para explicar unos hechos -objetivos- y en qué formato?

Ximo Abadía, autor valenciano, nos cuenta la historia de Frank, un pequeño -por su tamaño- adorador de cuadrados. Un relato de texto e imágenes, un álbum ilustrado que nos relata la historia de una dictadura olvidada. Una dictadura que pasada por el tamiz del relato de los hechos que ha caído en el olvido. Ya en el subtítulo nos hace preguntarnos quién decidió que olvidáramos esa dictadura.

Y entramos en el libro, con unas guardas iniciales y finales llenas de cubos (un cuadrado en tres dimensiones). Y Frank, el hombre obsesionado con los cuadrados, que nunca destacó en nada, simplemente obsesionado con los cuadrados pero que el odio a los círculos, triángulos y rectángulos, llevó a la gloria para el ocaso de un pueblo. Una forma gráfica, sencilla y del todo genial, para explicar qué es una dictadura. Y cómo un relato único, vanagloria y pone en las alturas de la mediocridad. Abadía no deja ni un hilo sin cerrar, para ponerse de pie al hablar de un rey que un pueblo no quiere, del silencio del resto del mundo, el exilio, la prisión, las muertes, y el silencio una vez que Frank se fue de este mundo.

Un álbum que habla a los lectores de talla pequeña, con su lenguaje, una secuencia gráfica ejercida con maestría. Un libro valiente, necesario e imprescindible. Para darle tantas vueltas como lecturas. Un libro para volver. Un libro para explicar los silencios de la historia.

Frank, un personaje obsesionado con los cuadrados, que llegó para hablarnos a los círculos, a los triángulos y a los rectángulos. Y que nos llena de preguntas. Y abre la puerta al diálogo, a escucharnos. Y que dice las cosas por su nombre, usando como arma la ficción, la literatura. Bravo, Ximo Abadía. Y gracias, por este libro tan necesario como actual. Porque, a veces, la historia no siempre la escriben los que ganan.

 

Frank. La increíble historia de una dictadura olvidada. Ximo Abadía. Impresión Gómez Aparicio -Madrid-.  2017. Dibbuks.

Crec

Vaig tard. I amb faltes, de ben segur i ja us demano disculpes. No podia passar aquesta entrada al bloc a la meva correctora de confiança i ara endevinareu per què.

Tenim lectura de la setmana i va per tu, estimada: Crec, escrit per Tina Vallès, amb il·lustracions d’Alicia Balada, editat per Kireei.

Guarda inicial, una petita marieta. Moltes branquetes, una branqueta. Títols. Comença tot amb una vall, la vall del silenci. I la protagonista que entra en acció. Una petita branca que fa Crec! I amb un petit gest, un soroll, un silenci trencat. I ara què? Necessita un nom i no un qualsevol, Crec. Sí, Crec! Un poble Xxxt que es veu sacsejat per un petit soroll i un alcalde malcarat que sempre viu amb migranya. I una campana que no havia sonat mai. Què trist un campanar sense els seus ding-dong. I Crec que arriba al poble més silenciós de tot l’univers conegut i desconegut.  I el vent, i els còmplices i què passarà? Què passarà quan la campana faci el primer Dong gràcies a Crec? No us dic res més, ho haureu de descobrir. Guarda final. Dues marietes. I el silenci, que com un conte ja s’ha fos.

Per què Crec? Per què una història tan petita? Perquè com tantes vegades dic, la literatura no serveix per a res, no té per principi solucionar o ajudar a, senzillament la literatura t’omplirà per conformar els “cachitos” de tu en una persona sencera. Et definirà, les lectures que et portis amb tu, parlaran de tu. I vet aquí que la Tina això ho sap molt bé. Sense pretensions, sense adoctrinaments –en el sentit genuí de la paraula- trama una petita historia per parlar de silencis, de sorolls, de malcarats, d’un poble, d’una campana i un campanar, per parlar en segona lectura, de tu, de mi, de la ciutat que ens envolta, de quins silencis ens acompanyen i quins sorolls ens persegueixen –o a l’inrevés. I quan parles al cor des del cor, tot és màgia, i la literatura ocupa el lloc que li escau, el pur plaer dels ulls i el cap. Un “cachito” de paper que parla de tu i amb tu. I que quan el tanques, ja dirà coses de tu. Gràcies Tina, per omplir de “cachitos” caps i cors, perquè un cop t’hem llegit, formes part de nosaltres.

I a més, aquesta lectura està acompanyada d’unes il·lustracions delicioses, per perdre’s en els petits detalls que tot ho omplen, fins i tot pots escoltar el silenci i el soroll. Bravo, Alicia.

I, per completar aquest trio de dames, bravo a la Cristina, alma mater de Kireei per aquesta aposta plena de literatura en el catàleg que poc a poc va creixent, amb sentit i omplint les llibreries de delicada literatura.

I si, si encara no heu descobert Crec, us esperem demà, amb una altra dama, la narradora Mon Mas, per fer un pòquer de dames de la LIJ.

Crec, crec en tu.

Per cert, ja sabeu qui és la meva correctora de capçalera, oi?

–>Crec. Tina Vallès. Il·lustracions Alicia Baladan. Imprès a València. 2017. Kireei Editorial

–>Crac. Tina Vallès. Ilustraciones Alicia Baladan. Traducción de Carlos Mayor. Impreso en Valencia. 2017. Kireei Editorial

 

Mi planta de naranja lima

El placer de la relectura, o el día que me reencontré con mi adolescente interior

Es viernes y tenemos lectura de la semana: Mi planta de naranja lima, de José Mauro de Vasconcelos, traducción de Carlos Manzano, edita Libros del Asteroide.

Hace ya unos meses que como nuevo reto profesional me puse al frente de un club de lectura para adultos, la temática central son los autores y autoras latinoamericanos. Los dos primeros libros ya venían dados, pero me tocaba seleccionar cuatro más. Mi memoria lectora se puso a trabajar al lado del bibliotecario de Tecla Sala, en L’Hospitalet, y mi planta de naranja lima llegó en primer o segundo lugar. Suerte que aquí Asteroide lo había publicado.

Mi generación, los nacidos a final, muy final de los 70, leyó este libro como obligatorio en la secundaria. Mi recuerdo se hace borroso ya que no sé decir si estaba en cuarto y quinto año de la secundaria (si alguno de mis compañeros de escuela se acuerda, se lo agradeceré eternamente). Corrían los convulsos años 90 cuando este libro cayó en mis manos, recuerdo comprarlo en la librería Garabombo, la de mi barrio, y ahora lamento que tanta mudanza transoceánica lo haya extraviado. Recuerdo las hormonas en estado de ebullición permanente, el enojo con el mundo propio y ajeno, las ganas de salir a cambiar las reglas de juego, la rebeldía, la insolencia y la sensación de saberlo todo. Y un pequeño libro en mis manos. Y una pequeña historia y se iba metiendo adentro mío.

Y ahora, algunos años y un océano después, Zezé vuelve a mis manos. Soy muy poco relectora. Siempre tengo algo nuevo que leer, y rara vez abro un libro leído y me vuelvo a pasear por él de principio a final. Y, sobre todo, si es una narrativa. A los álbumes vuelvo infinitas veces, por defecto profesional. Pero esta vez era diferente. Volví a mi planta de naranja lima, y Vasconcelos me esperaba con los brazos abiertos de par en par.

Tanto fue así, que no dudé en aprovechar la relectura, y Zezé y Minguinho nos acompañarán también en el club de lectura para profes de secundaria.

Hay recuerdos que uno cree que se fueron y no podrán volver, pero una pequeña chispa puede volver a encenderlos. Abrir mi planta de naranja lima me devolvió parte de la adolescente que vive en mí. Y la trajo intacta. Y Zezé estaba igual, en su soledad, en su pobreza, en su pequeño barrio de calles sin asfaltar, en el afecto tosco y rudo de su ámbito familiar, a las palizas, a su caja de lustrar zapatos, a su nada, a su navidad sin regalos, a su pequeño hermano angelical, a su diablo interior, a su crecer antes de tiempo.

Zezé, a través de la pluma magistral de Vasconcelos, volvía emocionarme, a hacerme llorar en silencio y en voz alta, cuando el dolor no se puede reprimir, sólo que ahora me hizo saltar de la cama para ir a ver a mis hijos, para abrazarlos y susurrarles al oído que los amo profundamente.

Mi adolescente interior y mi mujer de hoy se volvieron a dar la mano en medio de las páginas de este libro tan extraordinario como emotivo. El dolor, en manos de Vasconcelos, se convierte en una literatura que traspasa los años.

Mi planta de naranja lima se publicó por primera vez en Brasil en el año 1968, Asteroide lo publica en España en 2011. Yo lo leí en Argentina, mientras hacía mi bachiller con orientación docente -que ya no debe existir- en los 90, editado por editorial El Ateneo (la foto abajo). Y sigue igual de vigente -lamentablemente-.

Y ahora volver a compartirlo con mi grupo de Tecla Sala -mis chicas- y los profes de secundaria -mis profes- es un placer. Porque me demuestro que la literatura no tiene edad, que un buen libro puede caer en cualquier momento en tus manos, porque esos libros puente que ayudan en tu viaje vital y te acompañan en tu vida pueden llegar a otras manos, a otras vidas. Y que hoy, 2018, podrían caer en manos de cualquier adolescente, con las hormonas en ebullición permanente, con el enojo con el mundo propio y ajeno, con sus ganas de salir a cambiar las reglas de juego, con su rebeldía, su insolencia y esa sensación de saberlo todo, y que esta pequeña historia se meta adentro. Y puede que no cambie el mundo, pero seguro que cambiará su mundo interior. Poner en manos de los jóvenes un diamante literario como esta planta de naranja lima es darles una herramienta para verse, para buscarse y para tratarlos de iguales. Un puente entre su yo adolescente y su futuro adulto. Y quizás, algún día vuelvan a él. Y la mirada les devuelva el brillo de su adolescencia.

José Mauro de Vasconcelos murió en 1984, nos dejó a Zezé y a su planta de naranja lima, Minguinho, y en Vamos a calentar el sol, lo podemos volver a encontrar. Un autor para muchos, desconocido y para otros, como yo, un referente. Pero que nos vuelve a emocionar como si en un susurro que viaja con el viento nos fuera explicando una vida.

–>Mi planta de naranja lima. José Mauro de Vasconcelos. Traducción de Carlos Manzano. 2011 (primera edición), 2017 (undécima edición). Impreso en Reinbooks -Barcelona. Edita Libros del Asteroide.

–>La meva planta de taronja lima. José Mauro de Vasconcelos. Traducció de Carles Sans. 2014. Imprès a Reinbooks -Barcelona. Edició Libros del Asteroide.

Buscando en google, encontré la portada del libro que me acompañó de adolescente y que perdí.

 

 

 

Rosa a puntets

És divendres i tenim lectura de la setmana

“La pluja cau com nosaltres caiem en l’amor i fa fracassar totes les previsions.”
Martin Page

 

No és gens habitual que recomani un llibre tots just acabat de rebre a la llibreria, però avui us vull parlar de Rosa a puntets, de l’escriptora francesa Amélie Callot i la il·lustradora canadenca Geneviève Godbout, traduït al català per Anna Gorina i editat per Impedimenta.

Aquest llibre ja fa un temps que m’acompanya; l’any 2016 va ser un coup de coeur a la fira del llibre de Montreuil, i me’l vaig emportar a la maleta de tornada signat per les autores.

Un llibre a mig camí entre l’àlbum il·lustrat i el conte il·lustrat –aquí podríem obrir un debat d’hores- és la mostra que una història d’amor ens pot arribar al cor.

L’Adèle té una cafeteria, l’única a la zona. I li agrada omplir-la de flors i treballar-hi a gust, fer-se seu l’espai de treball i fer que els seus clients s’hi trobin a gust. Però a l’Adèle no li agraden els dies de pluja, com avui que plou a Barcelona des de fa hores.

L’encarregat de portar flors a la cafeteria és en Lluc, el botiguer de la cantonada, qui també posa una paradeta de fruita i verdura fresca cada dimecres a la cafeteria.

Dos treballadors que tiren endavant un negoci propi –això em sona molt.

I un vincle que anirà passant, com la vida. I amb la pluja de fons. L’Adèle anirà trobant, primer unes botes de pluja, després un impermeable, objectes per protegir-se de la pluja que queden gairebé oblidats per algú a la cafeteria, però que sembla que estiguin fets per a ella. Què passarà? Qui els ha deixat oblidats allà? O qui els està deixant allà per ella?

A primera vista podríem veure molts ets i uts al llibre. Però trobo que cal també parlar d’amor en aquests temps convulsos i que no fa mal a ningú. Una noia independent que només es necessita a ella mateixa per tirar endavant, els seus bons i mals humors, els dies bons i dolents i la capacitat de l’altre d’esperar i oferir solucions per aixoplugar-se els dies que el cel es torna gris i ple de vida que cau en forma d’aigua.

Les flors tenen un paper de fil conductor que m’encanta. Elles són protagonistes del text i acompanyen el lector en el viatge del sol cap a la pluja que fa l’Adèle. Una senzilla història d’amor que mou i commou.

La il·lustració, amb un aire d’anys quaranta, o retro o vintage, com vulgueu, s’adapta al tempo del llibre. Godbout treballa amb la textura del grafit de color sense delinear en negre el contorn i fa que la lectura de la imatge et porti a vuitanta anys enrere. Us imagineu una dona com l’Adèle a principis dels anys quaranta portant sola un negoci, com a ella li plagui sense dependre de ningú més. Potser avui dia la situació de les dones seria una altra.

Impedimenta ens posa a les mans aquesta Rosa a puntets, delicada, tendra i plena d’amor. Una història d’amor que cal llegir quan tenim ganes de llegir una història d’amor.

–>Rosa a puntets. Amèlie Callot i Geneviève Godbout. Traducció d’Anna Gorina. Imprès a Kadmos –Salamanca. 2018. Edita Impedimenta.

–>Rosa a pintitas. Amèlie Callot y Geneviève Godbout. Traducción de Ane Zulaika Centeno. Impreso por Kadmos –Salamanca. 2018. Edita Impedimenta.

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L’enigma de Vilagallina

És divendres, i ens fiquem en un galliner i tenim lectura de la setmana

Aquest ofici et permet gaudir de certs privilegis, i de molts regals de vida. I aquesta lectura de la setmana va ser un regal i un privilegi. El vaig poder llegir i gaudir abans d’arribar a les llibreries, vaig poder anar amunt i avall abans que ningú. I per què és la lectura de la setmana?

Podria fer una llista molt llarga, però avui, en homenatge a una de les altres dones que em va marcar el 2017, la Sílvia Fernandez, una mujer muy lista, en faré una, però no molt llarga.

Raons per ser la lectura de la setmana:

Raó número 1: perquè la història s’ho val. Tenim un poble a on les gallines viuen felices i lliures, i fins i tot n’hi ha de il·lustres –de gallines- i tenen un concurs, la ploma daurada a on premien a la gallina de l’any. Però, així de sobte, una nit comencen a desaparèixer gallines. “Qui o què havia estat?” Un llibre que ens mou a fer de detectius, buscant pistes de qui o què s’està emportant les gallines. En resum, tenim un bon argument

Raó número 2: perquè no tot està mastegat i fàcil per fer-nos passar l’estona ni pretén ser un llibre per… és un llibre per gaudir de la lectura

Raó número 3: perquè m’agraden les gallines i em fa recordar que quan era petita, el meu avi tenia un hort al costat de casa seu, i a la tarda, quan anava a buscar ous, sempre els demanava permís per agafar-los

Raó número 4: perquè la feina d’il·lustració és enorme. Dobles pàgines, seqüències, llums, ombres, llums, feina, moltes hores de feina dibuixant i donant sentit a cada il·lustració. I veure com un autor, que fa ja un parell ben bons d’anys presentava tot tímid un pirata, creix i desplega en paper tot el potencial que té dins seu. I a més, sempre em regala un somriure i una abraçada i això, estimat Albert, traspassa les pàgines.

Raó número 5: perquè aquest llibre en mans dels lectors de mida petita és màgic. A l’arribar al final, tornen al principi, per tornar a llegir la imatge, per descobrir tot el que amaga, i un altre cop, el cercle de la lectura torna a començar

Raó número 6: perquè sí. Perquè llegir sempre és un bon pla i més si tenim un bon llibre a les mans. Perquè els vincles invisibles que s’estableixen llegint són indestructibles, i amb un enigma i bona literatura encara més

Raó número 7 i última: perquè la vida i la feina s’entrecreuen i Babulinka és part del meu ofici i part de la meva vida. I la Mar saps per què i sap que no cal escriure res més.

L’enigma de Vilagallina. Albert Arrayás. Text de Marlet i Albert Arrayàs. Idea original de Mar Moyà i Albert Arrayás. Col·lecció llibres per a l’educació emocional. Imprès a Barcelona. 2017. Edita Babulinka Books.

El enigma de Vilagallina. Albert Arrayás. Texto de Marlet y Albert Arrayás. Idea original de Mar Moyà y Albert Arrayás. Colección libros para la educación emocional. Impreso en Barcelona. 2017. Edita Babulinka Books.

 

 

 

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El globito rojo

Es viernes y tenemos lectura de la semana (y buenos propósitos para el 2018)

La campaña de navidad-reyes me dejó una gran sorpresa. En medio del trabajo incansable de los pajes y ayudantes llegó a la librería una caja con libros de encargos y una joyita, el globito rojo de Iela Mari, editado por Kalandraka. Un libro que hace años está agotado. Pero que en medio de la pila de libros hizo su irrupción en la librería. No tardé ni dos minutos en volver a pedirlo y días más tarde me llegó otro ejemplar, no sé si fruto de una preciosa coincidencia, de ejemplares que volvieron a la distribuidora o que Kalandraka lo ha vuelto a imprimir. Espero que la segunda opción sea la respuesta.

Volver a tener el globito rojo en las manos y en las estanterías de la librería me hizo pensar en la necesidad de cuidar -mucho más- el fondo de librería o esos libros que nunca nos deberían faltar como libreros. Y también recordé la visita de Lara Meana a Al·lots y de su experiencia como librera, al frente de la magnífica librería de Gijón el bosque de la maga colibrí, me explicaba que hay libros que siempre, siempre están presentes en el fondo de librería. Esos imprescindibles. Y fruto de esta conversación, me empecé a cuestionar mi labor como librera y mi relación con el fondo de librería. De forma casi automática, hay libros que siempre tenemos, que intentamos no dejar de pedir una vez que los vendemos todos -siempre y cuando las editoriales no los saquen de catálogo o no los dejen morir sin reeditar- pero me falta un escalón más, ponerlo por escrito: tener un listado y repasarlo con cierta rutina y ponerlo en un lugar de nuestra web. De la gran charla con Lara -querida, qué placer tenerte en casa- nace mi propósito para el 2018: escribir sobre nuestro imprescindibles y comprometerme a tenerlos siempre que sea posible.

Y de aquí también nace este escrito, de la alegría de tener en la librería El Globito Rojo. Y de explicar el por qué. Hace un año tuve la inmensa suerte de desvirtualizar a la eminencia en libros sin palabras, la Dra. Emma Bosch, una sabia despistada con quien compartimos días en Montreuil y viaje de ida y vuelta a París en tren. Sin dudas, tenerla cara a cara y escucharla con orejas de elefante despertó, aún más si se podía, mi curiosidad por estos libros y todo lo que se esconde detrás de la ilustración y de la narración gráfica. Y de la curiosidad, la lectura y de la lectura a la compra y búsqueda de lo que se está haciendo en este campo de libros sin palabras. Decir que mi biblioteca crece y que mi pasión también. Y por supuesto, esto del saber, ir aprendiendo, leyendo e investigando más.

Uno de los libros del todo imprescindible es el Globito rojo. Un libro sin principio ni fin, un eterno retorno que nunca se acaba y que comienza, no en las guardas, sino en la portada. Una redonda de color roja sobre un fondo verde. Aquí comienza la historia de este globito que no necesita más que un fondo blanco, una sencilla línea negra y un elemento cambiante de color rojo. el globo de un chicle, una redonda, un globo, una manzana, una mariposa, una flor, un paraguas y a seguir caminando bajo la lluvia. Planos cortos, planos picados, travelings, movimientos sencillos y un diseño tan limpio como efectivo. Y estamos delante de un libro del año 1968, año en que l’ecole de loisirs lo publica en Francia por primera vez. Años que coinciden con la maternidad de Iela y que ella explicaba en reportajes que nacen con la voluntad de explicarles historias a sus hijos. Para saber más sobre Iela Mari, los invito a leer el post que nuestra querida amiga de Pequeña Ciudad de P. escribió al conocer la noticia de su muerte: Adiós, Iela.

La buena literatura, esa que nos mueve y nos conmueve, que nos seduce, nos atrapa y nos cuestiona no debe morir nunca, nunca. Y esa también es una misión de las librerías, no sólo mantener nuestro fondo, sino también divulgarlo, explicarlo, recomendarlo y leerlo con pasión. Por eso celebro tener 1 (un) ejemplar del globito rojo y de paso insistir a las editoriales a que no los dejen morir (por suerte cada día vemos más felices reimpresiones o nuevas ediciones de libros que pensábamos ya muertos, como la pequeña biblioteca de Sendak o los libros de Ernest y Celestina recuperados por Kalandraka, la nueva edición de Tristán encoge de Blackie Books o la llegada hace muy poco de la reimpresión del oso que amaba los libros de juventud). Insistiremos en el fondo de librería, en el mantenimiento de catálagos y en la creación de un patrimonio cultural literario que nos ayude a crecer. Y todo esto no está reñido con la novedad, ya que si hablamos de los libros sin palabras celebramos que tengamos nuevas voces llamadas a permanecer en las librerías como Swing y Capital de Juventud, el Circo de los monstruos de Babulinka books o dentro del bosque y Waterloo y Trafalgar de Adriana Hidalgo.

Ahora vuelvo a mi globito rojo (les dije que había recibido uno y después otro… hice trampas, ya que el primero que llegó me lo quedé yo para mi biblioteca de sin palabras), pongo mi tetera eléctrica a trabajar y espero que hierva el agua para prepararme un buen mate cocido calentito y me pierdo en el rojo de las formas de Iela y en mi cuaderno de notas que va sumando imprescindibles y que conformarán el “canon Al·lots” de libros que nunca falten en nuestra casa de imágenes y palabras. Y sigo con el convencimiento de que la buena literatura nunca debe morir y que un buen libro no tiene edad, sino lectores de todas las edades.

Lectura de este viernes: El Globito Rojo. Iela Mari. 2006. Kalandraka.

©Iela Mari. El globito rojo. Kalandraka

Bon dia Bona nit

Advent a destemps pels més petits de casa

 

Continuem oferint-vos idees i recomanacions, sempre pensant en llibres especial. No importa la mida -ni del llibre ni del lector- quan obres la portada i et transportes a un altre lloc i  et sents ben a gust.

Això passa amb aquests dos bombonets del tàndem Meritxell Martí i Xavier Salomó. Petits, delicats, fets amb cura… i només obrir-los ja t’has escapat. Una doble proposta, bon dia i bona nit, que conviden a començar el dia amb moltes energies i a quedar-te ben relaxat en arribar la nit.

Obrir ulls al món i tancar-los per anar a fer nones. I descobrir el món amb ulls petits, fixar-te en els detalls, envoltar-te dels teus. I no cal res més. Aquest és el món que rodeja als més petitons, la casa, la família, el barri, el que tenen a l’abast.

I entre tots dos llibres, un personatge com a connector… però l’he de descobrir vosaltres.

Aquesta suma de detalls, fa d’aquests dos llibres, dues grans propostes literàries. I a més, fan gran la Lijteratura. Amb la ploma i el pinzell d’aquest tàndem, tenim assegurats grans llibres a l’abast dels nostres al·lots.

Apa, comencem?

–>Bon dia. Meritxell Martí i Xavier Salomó. Imprès a la Xina. 2017. Editorial Combel

–>Bona nit. Meritxell Martí i Xavier Salomó. Imprès a la Xina. 2017. Editorial Combel

–>Buenos días. Meritxell Martí i Xavier Salomó. Impreso en China. 2017. Editorial Combel

–>Buenas noches. Meritxell Martí i Xavier Salomó. Impreso en China. 2017. Editorial Combel

Més Charlottes Doyle

Més Charlottes. És divendres i tenim lectura de la setmana

© Il·lustració de la Portada Riki Blanco

Diuen que el teu fons d’armari dóna una imatge de tu… això diuen a les revistes del cor fullejo de tant en tant. Jo entenc que fons d’armari és aquella roba bàsica que “sirve para un roto y para un descosido”. El meu fons d’armari, no diu res de mi, res de bo ni de dolent.

I mai, enlloc, es parla del fons de biblioteca. I en els darrers anys, hem entrat en una dinàmica de sempre parlar de novetats literàries, l’últim crit de la moda LIJ.

I per això avui, he vingut decidida a parlar d’un llibre que no és cap novetat, que fa anys que és al mercat i que compartirem en club de lectura. Un llibre de l’any 2010, però que es va publicar l’any 1990 en llengua original. Un llibre que porta 7 anys al catàleg de Bambú i un llibre que podem rellegir, llegir i descobrir per primera vegada, tantes com lectors pugui trobar.

Si les revistes de moda parlen de fons d’armari com a una cosa que et defineix, us proposo parlar de fons de biblioteca com això que parla de tu. I avui, comencem a rescatar llibres que no volem que morin mai, i que estiguin a molts fons de biblioteca (que no pas a la biblioteca dels fons o al fons de la biblioteca): La veritable confessió de Charlotte Doyle, de l’autor Avi, traducció del Lluís-Anton Baulenas i editat per Bambú.

No hi ha gaires noies de tretze anys acusades d’assassinat, dutes a judici i declarades culpables. Jo en vaig ser una. I la meva història encara té prou valor per ser explicada, tot i haver passat força anys.” Un dels millors principis que he llegit –un dels meus favorits és el de Tom Sawyer- i l’autor ja ha tirat l’ham perquè et quedis enganxat. La bona literatura, aquella que t’enganxa i vols passar la pàgina per descobrir què serà el següent que passarà.

La Charlotte Doyle puja al vaixell Falcó Marí al port de Liverpool per tornar a Amèrica, a on els seus pares han retornat però ella es va quedar a Anglaterra per finalitzar l’any escolar. I sola, sent l’única passatgera del vaixell, emprendrà el viatge de tornada a casa, al costat de uns quants mariners i un capità  que només de llegir-lo et posa els pèls de punta, un dèspota de doble cara. I també la tripulació. Tota una joieta. Però el millor és que no diu el llibre i el que no desvelaré, el narrador –primera persona, la Charlotte que en cap moment menteix al lector, impecable- i la fotografia de com som, de com d’universal és la maldat, la bondat i la traïció. Només us diré això.

I clar, per subratllar el personatge femení de la Charlotte. Amb les seves llums i les seves ombres, amb comentaris que vistos des del 2017 ens poden sobtar, però la història que es narra està ambientada al 1832. Però si raques, no hem canviat tant. I les dones encara tenim molt negre arribar a certs llocs, desenvolupar tasques, sentir segons quines crítiques. No guardar el lloc a on es suposa que ens hem de situar. Per això necessitem més Charlottes, més literatura i menys llibres que serveixin per tal o qual cosa. Ho torno a repetir, la literatura ens cal per preguntar-nos tantes coses, per qüestionar-nos totes les certeses, per sentir-nos diferents un cop hem tancat el llibre, i aquest se’ns fica al moll de ós i passa a ser par del nostre fons de biblioteca, aquell que, i ho dic amb tota humilitat, ens defineix.

Més Charlottes, més llibres que perdurin en els catàlegs, novetats que vinguin a sacsejar-nos, llibres que esdevinguin els nostres miralls, llibres per fer caure els prejudicis.

Gràcies Avi, per la Charlotte i gràcies Jordi i editorial Bambú, per continuar defensant un catàleg ferm i coherent.

Un mariner tria el vent que de permetre el vaixell fer-se a la mar des d’un por segur… Però després son els vents, que imposen la seva voluntat.”

 

–> La veritable confessió de Charlotte Doyle. Avi. Traducció de Lluís-Anton Baulenas. Imprès en Fuenlabrada. Bambú